
En un evento de recaudación de fondos para su campaña electoral en San Francisco, el presidente estadounidense, Joe Biden, desató una ola de controversia al dirigir un fuerte insulto hacia su homólogo ruso, Vladímir Putin, llamándolo «loco hijo de puta». Este incidente ha exacerbado las tensiones entre las dos potencias mundiales.
Putin, al responder a las acusaciones de Biden durante una conferencia de prensa con el periodista Pável Zarubin, recordó las declaraciones recientes del mandatario estadounidense sobre preferir su victoria en las elecciones. «A juzgar por lo que ha dicho, tengo toda la razón», afirmó Putin en defensa de sus comentarios anteriores.
El líder ruso también destacó que considera la victoria de Biden en las elecciones estadounidenses como preferible para Rusia, a pesar de los insultos recibidos. Putin sostuvo que el actual presidente estadounidense es «un hombre con más experiencia, es predecible, es un político de la vieja escuela», aunque expresó su disposición a trabajar con cualquier líder en quien confíe el pueblo estadounidense.
Las declaraciones de Biden fueron condenadas por el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien las calificó de «groseras» y «desafortunadas». Peskov agregó que tales expresiones representan una «enorme vergüenza» para Estados Unidos y subrayó la importancia de un lenguaje diplomático más respetuoso entre los líderes mundiales.